¿Cómo influir en los demás?

Influir es la capacidad que uno tiene para que otra u otras personas actúen del modo que uno desea, es esencial para personas con cargos altos donde haga falta liderazgo. Pese a lo que piensen muchos, influir en los demás, transformar a gente en una versión mejor de sí misma, es bueno.

Los amigos, la pareja, la familia… todos nos influimos los unos a los otros para aprender a convivir y extraer lo mejor de nosotros mismos y de la relación.

Las 3 P’s del cambio.

Persuasión

Se trata de la habilidad de convencer al otro de un comportamiento, acción, cambio… al punto de que sea una meta súper interesante.

Un ejemplo cotidiano sería convencer a un amigo de ir a comer a un restaurante bueno, le comento los buenos entrantes que tiene y el plato estrella que a todo el mundo le deja con la boca abierta. Lo que no hay que decir es: ¡A ver si vamos de una vez al restaurante nuevo! Sé creativo siempre desde la honradez y buena voluntad.

Un ejemplo más laboral podría ser: Un jefe intenta convencer a todos sus empleados de la manera de trabajar y mejorar la efectividad, explicándoles, que él siguiendo tal método consiguió ascender al obtener más clientes.

Hacerlo fácil

La mayoría no cambia porque no quiera, sino porque no sabe o por el miedo a comenzar algo nuevo. Al empezar un cambio estamos saliendo de nuestra zona de confort, por lo que al principio nos puede parecer más difícil de lo que realmente es.

Para influir sobre los demás (siempre de buena fe) hay que ofrecerle un sistema fácil de cambio o aprendizaje. Diseñar una estrategia divertida es clave para conseguir el primer paso.

La perseverancia

Todo cambio necesita práctica. Insiste, pero hasta cierto punto, sin traspasar la línea. Las cosas no cambian de la noche a la mañana.

¿Sólo con esto basta?

Hay muchas más formas para mejorar nuestra influencia sobre los demás, pero hay que tener claras dos cosas: Consciencia y ganas. Consciencia del propio valor que estamos dispuestos a aportar y la voluntad de ejercer la influencia. Para esto hay que reforzar el auto-conocimiento y la actitud. Es importante entender también que la mayoría de los seres humanos somos seres emocionales, que anhelamos el afecto y simpatía de otros, y que damos mucha relevancia a nuestro propio concepto de nosotros mismos, tú forma de pensar y de relacionarte con los demás.

Despertar en el otro un intento de deseo, es la clave para que nuestras ideas sean bien recibidas. Si sabes cómo lograr que la otra persona piense que tu idea ha sido suya, es decir, dejarle espacio para que él mismo elabore esa idea por sí mismo, habrás ganado no sólo una buena relación, sino que estaréis los dos “en la misma onda”

 

¿Estás listo para hacer una mejor versión de ti mismo y de los demás?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *